
Parte I
La mercadotecnia y publicidad que se está haciendo hoy en las campañas políticas en México da qué pensar. Mira, me parece inconcebible que alguien le haya recomendado al Sr. Madrazo que quitándose el apellido y poniéndose Roberto..., eliminando al PRI como foco de atención de su raíz partidista y usando sus peluqines (asumo que debe tener varios) podría ocultar a esta tierra y al mundo que su partido carece de vocación democrática, propuesta inteligente para el presente y futuro de México ( a estas alturas todavía no oímos nada respecto a qué y cómo va a manejar a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, responsable de la recaudación de impuestos, entro otros muchos asuntos) y recientemente, que se centrara en confrontar a su mayor opositor: López Obrador.
Me da qué pensar porque cualquiera que se dedique a escuchar, estudiar, observar y conocer la sociedad mexicana sabe, que a los mexicanos no nos gustan las afrentas personales, en público..., que muchos piensan que es más importante competir que ganar, que dios castiga sin palo ni cuarta, que se rechaza culturalmente la crítica visceral a tus enemigos y que cuando lo haces, generalmente sólo los engrandeces porque los victimizas, logrando que un amplio público corra a protegerlos.
Pero vete a saber cuánto dinero esté en juego para quienes realizan la asesoría e implantación de esta estrategia para el PRI y sus aliados que aún, viendo en las encuestas que la intención de voto no crece significativamente siguen, siguen y siguen el mismo camino; a saber.
(Ojalá que estas personas no se comporten igual al tratar de vender productos o servicios, porque o carecen de metodología o de ética o de imaginación).
Este Sr. Madrazo es uno de los enanos mentales que tiene tribuna abierta en los medios para expresar cualquier cosa que se le venga en gana porque tiene el dinero para pagar ese tiempo y ese espacio.
Pero el enanismo de las campañas que presenciamos en México no son exclusivas, por desgracia. Así que comparte con nosotros cómo se están dando o se han dado en tu lugar de residencia las campañas mercadológicas y publicitarias de corte político e imaginemos entre todos ( puede ser muy saboroso este ejercicio) cómo crear vasos comunicantes eficientes y eficaces para que los "pretendidos dueños de esta ridícula forma de democracia, es decir los políticos" reciban nuestras propuestas o trabajen realmente para nosotros, que para eso les pagamos.
