PARTE 1 de....Me uno a la celebración de los 80 años de Gabriel García Márquez...,me uno porque me cambió la vida, tal como otros de mis escritores más amados lo hicieron y hago un recuento pues de porqué me uno y de porque lo amo...
Cuando leí sus libros ( El primero fue Cien años de Soledad) quedé encantada literalmente...,me compré una libreta para hacerme el árbol genealógico y entender de quién o quienes estaba hablando...Vivía yo en España en esa época y dios qué maravilla leerlo y comprender, por qué y dónde estaban las particularidades que me hacían latinoamericana.
Recordé las pláticas en mi casa, cuando mi papá en el desayuno nos preguntaba y tu, ¿ qué soñaste hoy?..., recordé también cuando me compartió su secreto para recordar los sueños: "Cuando te despiertes, no te muevas, no hables con nadie...,cierra los ojos y el sueño que tuviste estará ahí..., ante tus ojos"...,siendo una escuincla aprendí la técnica y desde entonces soñar fue tan importante como comer, como amar, como respirar....
También visualicé a mi mamá, quien constantemente nos platicaba las historias familiares y con ellas los encuentros "¿ del tercer tipo?" que mis abuelos u otras gentes de mi familia habían tenido con las "ánimas benditas del purgatorio" (sic)...fuentes que en lugar de dar agua, les brotaba sangre...ángeles que tocaban instrumentos al filo de la media noche...camas que eran sacudidas por temblores sin causa aparante....
Una vez aprenhendido este regalo de Gabo, el de entender y asumir mi identidad mexicana y latinoamericana, me dediqué a leer todos y cada uno de sus libros de novela, cuento, periodismo y con cada uno me asombraba su maestría en el uso del lenguaje....En El Otoño del Patriarca que innova la puntuación del castellano, o en Crónica de una muerte anunciada, donde rompiendo esquemas empieza desvelando el crimen y hace de la novela negra una obra magistral y excelsa a la que no puedes despegarle el ojo y te pegas las pestañas para no quedarte dormida sin leer otra línea y luego otra y luego otra más....
Bendito Gabo, te hablo desde aquí como si te conociera, como si me hubiera emborrachado contigo y perdido toda forma social para quedar desnuda ante ti en todo mi esplendor y miseria: ¡¡¡¡ Gracias por existir y sobre todo gracias por escribir y dialogar conmigo a la distancia donde no importa ni tiempo, ni espacio!