
Dicen que la Organización Mundial de Comercio nos dio el octavo lugar en poder económico mundial hace seis años y que ahora estamos en el catorceavo sitio...,francamente me da lo mismo. Me da lo mismo, primero porque hay 40 millones de pobres estructurales en una tierra de 108 millones
( ser considerado pobre estructural significa que en 2 generaciones no se superará la pobreza si permanencen las mismas condiciones). Me da lo mismo, porque primero fui empleada, luego "free lance" o "autónoma" como dice en España y ahora tengo una Micro-Empresa, y sé que uno de los mayores obstáculos para la mejora de la calidad de vida en México es el margen de utilidad que algunas empresas y empresarios mantienen al día de hoy y quieren seguir manteniendo, a través de prácticas "legales" pero carentes de responsabilidad social.
Es que el contratar al personal obrero, de linea o de confianza, que si les va bien obtienen un ingreso promedio de $400 dólares mensuales, mientras los jefes o ejecutivos ganan $ 40,ooo.oo posibilita tener organigramas de dos pisos: unas pocas "cabezas" ganan mucho y otros muchos ganan demasiado poco para impulsar el consumo interno.
La gula se presenta clara entonces: el modelo "neocolonial" que no quiere adoptar estándares de remuneración internacionales se puede dar el lujo de:
a) Pagar muy pocos impuestos o no pagar por declarar "que no tienen utilidades". (
La mejor que he oído es que se les "chispotéo" o sea se les olvidó)b) Pagar sueldos bajos para generar alto valor de retorno al capital, impensable en las "naciones capitalistas del primer mundo".
c) Mantener un desorden organizacional pero certificarse en ISOS porque los compran para aparentar.
d) Despedir a los empleados y declararse en quiebra para luego abrir con otro nombre y recontratar a nuevo personal con un sueldo menor.
Y la lista puede seguir.
Sí..., esta gula nos da entrada al mayor número de millonarios "latinoamericanos" en la revista Forbes, pero no permite que esta tierra crezca al mediano y largo plazo.
La gula mata mercado interno. Y cuando salen a competir tanto al mercado nacional como internacional, estos señores "gulosos" no pueden ofercer productos y servicios de calidad "mundial".
Pero sigamos apostando a la selección de futbol con el mismo criterio que al porvenir de México:pensando que saldrán victoriosos por un "milagro" y no como resultado de un trabajo riguroso y constante.
Amén.