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sábado, 7 de abril de 2007

LA PALABRA



Para Pablo de la Cruz

Los aztecas saben que la palabra, cuando la piensas, la dices o la escribes, te sigue a todas partes.

La palabra hace mella porque describe al mundo, pone nombre a lo que sientes, te acerca o te aleja de las cosas y los hombres, te permite construir mundos o acabarlos.

La palabra está vivita y coleando, no importa si no suena, si sólo aparece pintada en un papel: es cuento y magia.

Con palabras se conjura el mal y el sufrimiento. Con palabras se recuerda o se evoca, se sueña y se acaba de hacer una pirámide.

Porque todo empezó como si fuese únicamente sonido, como si de un croar de ranas, como si un rebuzno de burro hubiese cuadrado el tiempo.

La palabra azteca vale por el mundo, vale para siempre, vale porque fue dicha y permanecerá en la música del universo.

Cuando las palabras son dichas, se firma un acuerdo con el tiempo

( La foto pertenece a la blog de gbvalle.blogspot.com y el cuento es de mi libro de cuentos: Para arrullar a los niños.)